top of page

La pregunta que lo cambia todo....

Cuando me preguntan qué despertó mi interés por la astrología, generalmente, cuento que al principio yo desestimaba este tipo de herramientas, sólo tenía como referencia a la ciencia y lo “científicamente comprobado”, hasta que tuve la suerte de que un día la ciencia “me falló”.


Lo que más me gustaba de la ciencia, en aquel entonces, era que me daba las “respuestas” que yo necesitaba, ya que lo único que buscaba era respuestas.


Me gasté mucha vida buscando respuestas, me convertí en una devoradora de respuestas, buscando todo tipo de saber científico que saciara mi hambre de saber. Hasta que un día la ciencia no pudo responderme más.


Entonces empecé a buscar otras vías que contestaran mis preguntas, comencé con el té y las hierbas medicinales, seguí con la astrología, luego con el reiki, más tarde con la numerología y el tarot, más tarde con la física cuántica, y así con una larga lista de más saberes, y todo eso me trajo respuestas nuevas, sí, me contestó muchos de mis interrogantes, también, pero lo más valioso que me aportó no fueron respuestas, sino, lo que verdaderamente hizo una diferencia en mi vida, y lo que comenzó a iluminar mi vida no fueron más respuestas, sino haber cambiado la pregunta.


Cuando la pregunta está mal formulada no hay respuesta que la sacie, no hay respuestas correctas para una pregunta inapropiada.


Por más que se busque en muchos libros, saberes y conocimientos (y créanme que lo hice), si la pregunta está mal hecha, la respuesta les sabrá a poco, no los satisfará, no cambiará su vida en nada, no mejorará nada contestarla.


Ayer el Sol ingresó a Géminis, el signo de las mil preguntas (si tienen el privilegio de compartir tiempo con algún Sol o Luna en Géminis se habrán deleitado, más de una vez, con alguna de sus preguntas alocadas y revolucionarias).


Este ingreso sucede todos los otoños, pero este en particular es diferente, porque al ingresar a Géminis, por primera vez en 84 años, se encuentra con Urano, el responsable en el cielo de los cambios y las revoluciones. Urano viene a cambiar, y en Géminis particularmente, a cambiar la pregunta.


Los momentos más revolucionarios y enriquecedores en mi vida fueron cuando me atreví a cambiar la pregunta, y lo que más veo que valoran mis clientes es cuando les hago una pregunta que nunca antes se habían hecho y que cambia, automáticamente, su forma de ver la situación y, por ende, de encontrar la solución.


Pero lo anecdótico en todo esto es que, lo más difícil no es cambiar la pregunta, sino saber desde qué precepto errado partimos que formula esa pregunta y no otra, y, para eso, primero, necesitamos mirarnos y escucharnos.


El objetivo de mis cuentos, mis reflexiones escritas, mis eventos o sesiones individuales con ustedes, es decir, de todas las experiencias que les ofrezco, es brindarle ese espacio de escucha activa, ese contacto directo con su interior, ese instante de des-nudamiento y esa posibilidad de des-cubrimiento de lo que está ahí en ustedes y, simplemente, necesita, primero, ser visto para ser cambiado.


Recuerdo una gran nueva pregunta que abrió mi visión y mi vida para siempre, fue en la primera clase de sommelier, cuando el profesor nos preguntó a qué sabía el té que estábamos degustando, yo contesté y pensé ¿será correcta mi respuesta?, él no dijo nada y siguió escuchando al resto de mis compañeros; cada uno había degustado cosas distintas, a lo que él comentó: “no hay respuestas correctas, cada uno va a percibir algo distinto en base a su registro sensorial”. ¡Pummm!, me explotó la cabeza, ¿no había una respuesta correcta?, primera fractura estructural a mi monumento a la ciencia, hasta ese momento, en mi vida, creía que sólo había una respuesta correcta y nada más, y mi único objetivo era responder correctamente.


Pero no quiero que se me mal interprete, no hablo de grandes preguntas, porque una vez vistas hasta parecen obvias y muy simples, sino de una nueva pregunta. Recuerdo cuando una clienta me dijo que su vida cambió a partir de una pregunta que yo lo había hecho, yo no lo recordaba, y por dentro pensaba ¿qué pregunta extraordinaria le habré hecho?, y cuando le pedí que me recordara la pregunta me dijo: “vos me preguntaste ¿y vos que querés?”, algo que ella nunca antes se había preguntado.


Otro ejemplo es lo que les compartí recientemente sobre mi cuenta de Instagram, que yo erradamente encontraba la respuesta yéndome de aquello que se me dificultaba, hasta que me hice una nueva pregunta: ¿es la solución escapar o irme?, ¿mejoró en algo mi vida cada vez que, ante un problema, desaparecí?


¿Un ejemplo más?, hasta hace un tiempo atrás pensaba que una vida feliz era una vida sin problemas, hasta que cambié la pregunta: ¿realmente existe una vida sin problemas o es una fantasía de mi mente?, ¿qué me hace pensar que la felicidad es eso?, ¿y si no se trata de no tener problemas sino de cómo respondo yo ante lo que se presenta?


Y así podría seguir un largo rato más, pero creo que el mensaje ya se entendió.


Concluyo esta reflexión deseándoles que aprovechen la gran oportunidad que brinda el cielo para cambiar la pregunta, porque la pregunta que lo cambia todo es la nueva pregunta.


Si necesitan ayuda, guía o compañía saben que cuentan con todas las experiencias que creé para ustedes, pueden comenzar escuchando alguno de mis cuentos en Spotify.


Con cariño,

Maira Camerano

 
 
 

Comentarios


Escribí tu dirección de email y recibí información, herramientas y guía a través de mis newsletters.

Inicio

¿Quién te acompaña?

Contacto

Tienda

Experiencias

MyBlog

©2026 por Maira Camerano

Creando experiencias para descubrirte

bottom of page