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El costo invisible de no conocer a las personas

8 jun
5 min de lectura

Durante muchos años trabajé con mi familia, nos ayudaba mucho tener roles y áreas definidas para cada uno, pero había momentos en donde los roces aparecían. A ellos les molestaba cuando mi estructura se volvía muy rígida y exigente, y a mí me desordenaba su acción tan impulsiva y poco pensada. Yo pretendía que ellos sean más ordenados y metódicos, y ellos querían que yo me relaje y me flexibilice.


En medio de ese desafío, de aprender a convivir entre estilos tan diferentes y no dañar el vínculo familiar, encontré la herramienta de la astrología y eso fue lo que me ayudó a mejorar el clima de trabajo, no sólo con mi familia, sino entre todo el equipo.


Entendí que cada persona tiene energías predominantes, estilos comunicativos, automatizaciones y patrones que operan sin que se den cuenta y que hacen que actúen de cierta manera.


También comprendí que en cada uno de nosotros predomina un elemento (fuego, tierra, aire y agua) y que ese elemento se manifiesta de diferentes formas. Yo tenía mucha tierra: estructura, método, orden, practicidad, frialdad y cálculo. Mi familia tenía mucho fuego: impulsividad, pasión, acción, desorden creativo.


Entendí que en la naturaleza conviven los cuatro elementos y que, para que todo esté en equilibrio, no puede faltar ninguno de ellos. Si todo era estructura y orden, ¿quién pondría el desorden creativo y la pasión? Si todo es análisis y pensamiento racional, ¿quién llevaría las cosas a la acción y tomaría la iniciativa por algo nuevo? Cada uno quería colonizar al otro, sin darse cuenta de que, todas las energías y estilos eran necesarios para el funcionamiento equilibrado de la organización.


Así que comencé a conocer más a cada integrante de la empresa, a entender en qué era bueno, cuáles eran sus talentos, dónde brillaban y cuál era su estilo comunicativo, y comencé a hablarles en “su idioma”.


Dejé de confrontar con mis padres y comencé a nutrirme del elemento que ellos tenían y yo no, cuando me falta un poco de iniciativa me empapaba de la de ellos, cuando ellos se tornaban demasiado caóticos le facilitaba un método para que se ordenasen. Ya no se trataba de colonizar la energía del otro, sino de integrarlas y retroalimentarnos mutuamente.


Además, conocer profundamente al otro me permitió entender, y aprender, sobre la verdadera y única diversidad que existe, la más cabal de todas, no aquella que se guía por la raza, la religión o el sexo, sino la energética, la diversidad invisible, la más sutil, de la que nadie habla, pero la que atraviesa todo lo que la persona hace.


No somos todos iguales, no trabajamos todos de la misma forma, no pensamos todos de la misma manera, no vemos el mundo con el mismo lente, no procesamos los hechos de igual forma, no tenemos los mismos miedos ni las mismas motivaciones, cada uno hace una lectura diferente de cada hecho. Cuando entendí eso comencé a ver el potencial en cada uno y a aprovechar más sus talentos.


¿Qué tan inclusiva puede ser una empresa si espera que todos trabajen de la misma manera? ¿Qué tan inclusiva puede ser una empresa que no considera la diversidad invisible?


Conocer la carta natal de cada colaborador me ayudó a comprender que:

-          Los conflictos suelen aparecer cuando esperamos que todos trabajen como nosotros.

-          Los talentos se desaprovechan cuando intentamos encajar a las personas en roles que no respetan su naturaleza.

-          Los equipos se fortalecen cuando comprendemos qué puede aportar cada integrante y qué le demanda un esfuerzo excesivo.


Estas son algunas preguntas que debería hacerse todo líder:

-          ¿Cuánto talento estoy pagando todos los meses sin saber que existe?

-          ¿Qué puede aportar naturalmente cada integrante del equipo? ¿Qué hace excepcionalmente bien que no estamos aprovechando?


Es fundamental hacer una radiografía interna de talentos y detectar recursos que ya existen dentro del equipo antes de salir a contratar afuera, porque, lo más probable, es que si no sabes aprovechar lo que ya tenés, tampoco sepas aprovechar lo nuevo.


Todo líder también debería ocuparse de comprender el estilo comunicativo de sus colaboradores y hablarles en “su idioma”, es decir, ser un traductor de equipos, ya que cuando dos estilos distintos interactúan aparece el conflicto, porque están decodificando la realidad de manera diferente, muchas veces el conflicto no está en el mensaje, está en la forma en que cada uno interpreta el mensaje.


Para eso, todo líder debería contar con el mapa de talentos y potenciales de su equipo de trabajo y saber responder bien estas preguntas sobre cada colaborador:

-          Qué lo motiva

-          Qué lo desgasta

-          Cómo aprende

-          Cómo comunica

-          Cómo procesa cambios

-          Cómo recibe feedback

-          Cómo reacciona bajo presión

-          Qué necesita para desplegar su potencial

-          Cuáles son sus talentos menos visibles


Toda esta información sobre la persona es la que puede darte la carta natal, porque hay cosas que hasta la persona misma puede tener poca claridad sobre eso, ya que vivimos en una sociedad donde condena el estilo de cada uno y pretende encajarnos en un molde donde entremos todos, eso lo que hace es distorsionar nuestra propia percepción de nosotros mismos y ocasionar que, con el tiempo, ni siquiera nosotros sepamos cómo somos originalmente, ya que nos hemos acostumbrado a encajar en lo establecido y a desestimar lo particular.


El estudio de la astrología no sólo cambió mi manera de trabajar en equipo, sino que me di cuenta de que con la astrología podía ayudar a los equipos a trabajar mejor y a las personas a conocerse y utilizar todo su potencial, y que las empresas podían ser, no sólo un lugar para generar ganancias económicas, sino ganancias personales, un lugar para conocerse más a uno mismo, descubrirse, aprender y crecer como persona.


Esto fue lo que motivó la creación de la experiencia “Activando Equipos”, experiencias personalizadas para equipos de trabajo, grupos de amistad o deportivos y organizaciones que desean conocerse mejor, descubrir sus talentos menos visibles y aprender a aprovechar la diversidad interna como una fortaleza. Porque no existen dos equipos iguales, cada propuesta se construye a medida de las personas que lo integran, de sus desafíos, objetivos y necesidades particulares.


Si te interesa explorar cómo sería una experiencia diseñada específicamente para tu equipo, empresa, organización o grupo, podés solicitar una reunión previa haciendo click aquí para conversar sobre sus dinámicas, desafíos y objetivos, y pensar juntos una propuesta personalizada.


Hoy día me medico completamente a crear experiencias que faciliten a las personas, los equipos y las empresas a descubrirse para despertar todo su potencial, crecer y desarrollarse completamente, ya que el costo invisible de no conocer a las personas es muy alto, e incluso y, por sobre todo, cuando esa persona sos vos mismo.


Maira Camerano

 
 
 

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